Pedro de Angelis, erudición y robo

Baltar, Rosalía
General

Al promediar el siglo XIX aparece una producción narrativa caracterizada por ciertos lugares comunes –por ejemplo, hallarse bajo el influjo de cierto romanticismo tardío– y por reunir en el espacio de ficción la narrativa de las lecturas de época con las historias individuales y generales que convocan los fantasmas y los hombres de la patria. Historia y ficción, entonces, se entrelazan, una vez más, en nuestra cronología literaria, para dar cuenta en los casos que aquí se abordarán de diferentes imágenes de nación y de patria, no siempre de la mano de los territorios –San Juan, para el caso de Pedro Echagüe en sus Dos novelas regionales, Salta, para Juana Manuela Gorriti tanto en su epistolario hasta hace poco tiempo inédito como en sus cuentos fantásticos y en su novela, La tierra natal y Buenos Aires o el Virreinato del Río de la Plata, según leamos los Recuerdos de Mansilla o su novela Lucía Miranda– ni de los espacios vividos sino, muchas veces, desde prefiguraciones políticas, facciosas e, incluso, desde miradas atentas a una determinada sociabilidad construida, anhelada o percibida.