Una autobiografía original: Marguerite Yourcenar

Cozzo, Laura Valeria
General

La memoria no es solo un mecanismo en el que se graban pasivamente los recuerdos sino un elemento activo que le da forma a una vida en el momento en que se reelaboran los acontecimientos que la conforman. La muerte sorprendió a la primera mujer en ingresar a la Academia francesa cuando estaba concluyendo el tercer y último tomo de su autobiografía, Le Labyrinthe du Monde. El objetivo de nuestro trabajo será observar la originalidad de esta genealogía íntima y personal que, en vez de centrarse en la historia personal de su autor, evoca el pasado de una familia y cómo este proceso fue dando forma “al ser que llamo yo.” Como en sus obras de ficción, el pasado es evocado para explicar mejor el presente y los seres que aún viven en él relacionándolos con los que ya no están. A través de una investigación y recreación histórica rigurosa, quien eligió llamarse Marguerite Yourcenar (un anagrama de su verdadero apellido, Crayencour) se propuso “contar solo lo que uno sabe y poner unos puntos de interrogación cuando no se sabe.” ¿Cómo logró concretar, como anuncia la obra de Josyane Savigneau, la invención de una vida, la suya?